Tedio / by Manuel Márquez

Kraus_Chris_Video_Green_Los_Angeles_Art_and_the_Triumph_of_Nothingness.pdf

Ese es el nombre del archivo de un libro que descargué en formato PDF hace unas semanas. Aunque no invierto la cantidad de horas que me gustaría en leer, creo poder considerarme un lector asiduo. Tengo que admitir que he dejado de explorar el universo literario y con frecuencia me encuentro releyendo algún texto. Siento no ser el mismo que antes, así que me gana la necesidad de actualizar mis lecturas de acuerdo a la nueva versión de mi ser. Así como uno nunca puede meterse al mismo río dos veces, los libros nunca pueden encontrar a la misma persona cuando son releídos. 

Tengo que admitir que los lectores electrónicos le dieron un nuevo impulso a mi práctica como lector. Lo que comenzó como una estrategia de portabilidad ha generado nuevos hábitos, y debo reconocer que poder tener varios libros en poco espacio y con poco peso, activar el diccionario tocando la palabra desconocida, y poder leer en espacios obscuros gracias a la luminiscencia de los lectores electrónicos son funciones más que agradables.

Estoy llegando a atesorar mi carpeta de libros y mi librería del iBooks casi tanto como la del iTunes y la trato de alimentar de ePubs y PDFs lo más seguido posible. En ocasiones no me llega lo que deseo, pero en otras he tenido descubrimientos agradables propiciados por personas con el tiempo y la motivación para compartirlos en línea. El caso de los PDFs puede llegar a ser peculiar, ya que en ocasiones son versiones digitalizadas del libro físico. Cualquiera que haya tenido que lidiar con una fotocopiadora sabe lo tedioso y hasta complicado que esto puede ser, sobre todo si es un libro largo o con un tamaño que no se adapte fácilmente a la fotocopiadora. 

Hace un par de semanas descargué el archivo del libro mencionado en la primer línea de este texto, y en una actitud clásica de consumidor/archivista de la segunda década de este siglo, le di un scroll general, para pasarlo a mi carpeta y tal vez nunca abrir el documento de nuevo. Al hacer esto, me llamó la atención que todo comienza bien, páginas bien apoyadas sobre el cristal, paso firme, imágenes nítidas, pero conforme avanzamos, el tedio empieza a afectar a la persona que digitalizó el documento. 

 Página 12 del PDF.

Página 12 del PDF.

Página 48 del PDF. Comienza a verse la curvatura del libro, los renglones no tan rectos. Se delata la tridimensionalidad del objeto y la distorsión que los dispositivos fotográficos generan en objetos de tres dimensiones. 

 Página 48 del PDF.

Página 48 del PDF.

Página 102 del PDF. Vemos el primer rastro de nuestro benefactor, posiblemente una mujer (sus uñas están pintadas con esmalte y han sido cortadas recientemente). Esto se repite en las página siguientes con frecuencia (105, 107, 108, 112, 113, 114, 118, etc.), lo cual nos da una pista más con respecto a la fisicalidad del libro, y a la condición humana que nos lleva a descuidar o perder la atención al detalle cuando hacemos tareas repetitivas.

 Página 102 del PDF.

Página 102 del PDF.

Encuentro este gesto interesante desde un aspecto fotográfico, ya que nos cuenta toda la historia. Nos dice que no hemos encontrado una manera en la que una máquina nos ayude a automatizar esta labor, que el libro pesa, que escanear es una molestia; y nos da una pequeña pista del creador de estas imágenes, mostrándonos esos autorretratos fragmentarios, literalmente indiciales (sólo vemos sus dedos), una serie de imágenes en las que como espectadores tratamos de expandir el cuadro fotográfico para tal vez poder reconstruir el brazo, el cuerpo, el rostro del operador(a) del scanner, el cuarto en donde está trabajando, de la ciudad, y del momento del día en el que está haciendo esto en lugar de estar disponiendo de su tiempo en una actividad más inmediatamente gratificante, como tomar un café o estar sentado en un parque. 

He revisado el libro tres veces ya, pero no lo he leído, todavía no puedo pasar a ese punto, los dedos, a veces a media página, a veces más arriba, a veces más abajo, siguen ganando mi atención por encima del contenido del mismo. Sigo viendo esas páginas en su categoría de fotografías, y todavía no puedo caer en la ilusión de que son páginas planas que contienen oraciones, párrafos e ideas, porque no lo son.